Da gusto contemplar la escultura dedicada a Teodoro Cuesta, insigne poeta asturiano, en Mieres.
La obra fue realizada por Arturo Sordo en 1931, dentro del eclecticismo que imperaba en esos momentos (una mezcla de estilos artísticos).
El monumento quiere expresar el sabor popular que destilan sus obras: en el centro, el autor inspirado por la musa, llevando una guirnalda de flores. Se le representa con pluma y libro, presto a «sonetear» algún famoso párrafo; a los lados dos figuras, pensantes o adormecidas que, engalanadas con el traje regional, escuchan o se relajan oyendo sus poemas, y en la base del monumento un grupo de danzantes se unen cogidos de la mano o brazos para bailar la Danza Prima.
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